Para comenzar, vamos a analizar el caso práctico 1 que plantea una situación de ACOSO en un centro de Primaria. El caso se puede leer aquí.
Reflexiones:
○ Considero que estamos ante una
situación de acoso, ya que existe intencionalidad por parte de Félix, hay un
desequilibrio de poder entre las partes y hay una gran diferencia de emociones
entre unos niños y otros. Mientras Félix se siente bien y fuerte, Adrián sufre
la situación y la vive con ansiedad y miedo.
○ El centro no da una respuesta
adecuada a esta situación, ya que no se inicia un protocolo de intervención
ante una posible situación de acoso escolar. Los documentos del centro que
deben prever las actuaciones son el reglamento de régimen interno, con las
posibles actuaciones y sanciones, el plan de acción tutorial y el plan de
convivencia; todos ellos enmarcados en el Proyecto Educativo del centro.
○ Las reacciones del Jefe de
Estudios y de la profesora no son adecuadas ya que, ante la demanda de
los padres, se debe analizar la situación con cautela, prestando especial
atención a las respuestas que nos pueden dar los propios alumnos implicados, así
como los compañeros del niño y demás profesores. El hecho se debería analizar
desde la posición del tutor, y si se ven indicios de acoso, poner en marcha el PROTOCOLO notificándolo a la dirección del centro.
○ Las medidas disciplinarias
deberían ser la previstas en el Reglamento de régimen interior del centro que estarán
basadas en el “DECRETO 15/2007, DE 19 DE ABRIL, POR EL QUE SE ESTABLECE EL MARCO REGULADOR DE LA CONVIVENCIA EN LOS CENTROS DOCENTES DE LA COMUNIDAD DE MADRID”. El acoso tiene la consideración de falta muy grave
y los agresores tienen el deber de reparar el daño moral causado presentando
excusas y reconociendo su responsabilidad en los hechos.
○ El comportamiento de los
alumnos que realizan el acoso no son los adecuados. El culpable de la situación
no es solo Félix, sino también los niños que le apoyan. Muchos niños siguen a
los más fuertes para reforzar su sentimiento de pertenencia al grupo y sentirse
incluidos, sin pensar en las consecuencias que ello puede tener en los más
débiles. La actuación debe ir dirigida no solo a las víctimas, ni a los
acosadores, sino también a todos los alumnos que observan pasivamente las
situaciones y no denuncian los hechos, ni intervienen para evitar que se sigan
repitiendo.
Si te animas a opinar sobre este caso, deja tu reflexión. Gracias.
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